Yo no estoy loco, voy al psicólogo

Los seres humanos, a día de hoy, tenemos muchas cosas en la cabeza. La hipoteca, el coche, la salud, los compromisos, el ocio… por ello, tenemos poco tiempo y energía para reflexionar profundamente sobre fenómenos y situaciones de la vida cotidiana y, por ello, contamos con atajos mentales o heurísticos que nos ayudan a terminar con la incertidumbre (horrible para la mente), como son los estereotipos, los prejuicios y los tópicos.

En ese sentido, queremos tomarnos el par de minutos que tardas en leer este artículo para desmitificar algunas de las ideas preconcebidas que se tienen sobre la figura del psicólogo como profesional, la mayoría de ellas desfasadas o incorrectas.

En primer lugar, en la profesión estamos muy empeñados en desterrar la idea de que los psicólogos se dedican exclusivamente a tratar a personas con trastornos mentales o de personalidad. Existen otras ramas de esta disciplina, algunas más conocidas como la educativa y otras menos populares, como todas aquellas que impliquen desarrollo y crecimiento.

En este sentido, en el contexto empresarial llevan años contando con psicólogos en sus filas, y siglos preocupados por la optimización de sus recursos humanos, lo cual es perfectamente comprensible si pensamos en todas las variables psicológicas que afectan al rendimiento de los trabajadores (grupales, motivacionales, concentración, clima laboral, selección de personal, promoción interna, comunicación efectiva…) y, por tanto, en el rendimiento de la empresa y en el dinero que esta genere.

Por otra parte, estamos viviendo un marcado auge, gracias en parte a la influencia del Coaching, de la psicología del deporte. Un club deportivo no deja de ser una empresa, y no deja de contar con las conductas desplegadas por sus trabajadores (deportistas, entrenadores, directivos…) para asegurar sus éxitos. Aunque sigue teniendo mucho protagonismo el comodín del psicólogo como último recurso cuando las cosas van mal, cada vez hay más clubes que apuestan por la inclusión del psicólogo del deporte en el cuerpo técnico, formación en habilidades psicológicas en sus deportistas base, detección de talentos, Coaching… y es que todo eso que llamamos presión, el ser una piña, llenarse de balón, salir enchufados, estar motivados, goles psicológicos, el apoyo de la grada, salirse del partido… no dejan de ser variables psicológicas que se pueden entrenar de la misma manera que el aspecto físico o técnico.

Otros contextos donde se aprovecha la parte de la psicología como desarrollo de potencialidades pueden ser:

  • El artístico: Desde el punto de vista del rendimiento, sucedería igual que con el deporte. A veces las cosas no salen en el escenario igual que en los ensayos, y eso entraña nervios, concentración, motivación…
  • El educativo: Además de la orientación y las teorías del aprendizaje, que pueden ser muy adecuadas en este contexto, la psicología puede aportar mucho en la transmisión de valores.
  • El personal: desde la perspectiva de la satisfacción con la propia vida, nuestro trabajo, nuestra pareja, nuestros hobbies… en definitiva, todo aquello que nos ayude a ser más felices.

El arquetipo del psicólogo barbudo y con gafas, anotando los sueños del paciente enfermo tumbado en un diván (basado en Sigmund Freud), ya es más propio de los dibujos animados que de la realidad. Sin embargo, os animo a que tecleéis la palabra “psicólogo” en Google-Imágenes y contempléis lo que sale.

Sí, los tópicos nos ahorran tiempo y energía, pero al también guían nuestra conducta, por lo que estos dos minutos que habéis invertido tratando de informaros sobre algo más, pueden estar bien invertidos si frecuentáis cualquiera de los contextos que aquí hemos desarrollado o incluso algún otro que se nos haya olvidado. Y es que, como veis, no hace falta estar loco para acudir al psicólogo.

 

Jaime Marcos

@Jaimemarcosred

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