Big Data, el nuevo ojeador

Big Data, el nuevo ojeador

El Big Data es un término que hace referencia a conjuntos de datos muy grandes y complejos con los que se hacen análisis muy complicados. Los procedimientos usados para encontrar patrones repetitivos dentro de esos datos son muy sofisticados y requieren un software especializado. En los últimos años el trabajo con Big Data se ha expandido rápidamente por todo el mundo, y sus aplicaciones están ampliándose también en todas direcciones. Al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, el Big Data no sólo lo utilizan el gobierno, los bancos y las grandes empresas. Hoy en día sus aplicaciones llegan a ámbitos tan especializados como las aseguradoras, y también tiene aplicaciones en el mundo del deporte.

El uso del Big Data en el mundo del deporte

El primer deporte donde se utilizó el Big Data fue el béisbol. Lo utilizó por primera vez el equipo de los Oackland Athletics, y pasaron de ser de los peores equipos de la liga a hacer una grandísima temporada. Viendo el éxito que obtuvieron, la temporada siguiente los Red Sox decidieron adoptar el sistema de Big Data y consiguieron ganar las Series Mundiales. Gracias a este club de béisbol, el Big Data dio el salto al fútbol europeo. Resulta que los dueños de los Red Sox también poseen el Liverpool, y hace unos años traspasaron el sistema de Big Data al equipo de fútbol inglés.

El Liverpool, el primer equipo de fútbol en usar Big Data

El análisis de datos masivo se lleva utilizando años en el deporte, pero el Liverpool ha sido el primer equipo que ha incorporado el análisis de datos a las decisiones que toma, desde las decisiones corporativas hasta las tácticas.

Ian Graham, director de análisis de datos para el club, ha sido el responsable directo de fichajes como Mohamed Salah o el mismo Jürgen Klopp. Lo curioso de esto es que Graham, doctorado en Física Teórica, no había visto ni un solo partido de Klopp antes de recomendar contratarle. De hecho, el técnico alemán venía de completar una temporada bastante nefasta con el Borussia Dortmund, su anterior club. Graham creó un modelo matemático computacional que construyó con todos los pases, tiros y barridas de los jugadores de Dortmund durante la gestión de Klopp. Luego evaluó todos los partidos de Dortmund según sus cálculos, revisando el rendimiento de los jugadores, y el resultado fue impresionante.

El Borussia Dortmund terminó en séptimo lugar en la Bundesliga durante la última temporada de Klopp ahí. Sin embargo, el modelo de Graham determinó que, según su rendimiento, el equipo debería haber terminado en segunda posición. La conclusión de Graham fue que la temporada no terminó como debía ser, pero que no fue para nada culpa del entrenador: Klopp solamente había estado a la cabeza de uno de los equipos con menos suerte en los años recientes.

Sin ver un solo partido, Graham supo que la gestión del técnico inglés había sido excelente. Gracias a sus análisis, el Liverpool lleva dos años brillando futbolísticamente. El año pasado logró ser campeón de la Liga de Campeones, y quedó segundo de la liga inglesa con récord histórico de puntos. Este año lidera la liga inglesa de forma absoluta y sus resultados en la Liga de Campeones son muy prometedores también. Sin embargo, esto no habría sucedido si Graham se hubiese dejado llevar por su juicio personal y hubiese decidido en base a una lectura del juego de Jürgen Klopp.

El uso de la tecnología en juego

En un deporte en el que se mueve tanto dinero, es comprensible que los últimos avances tecnológicos se pongan al servicio de los clubes y las competiciones. Ya no importa sólo la elegancia y la efectividad en el juego, los valores del club o el sentimentalismo con la grada. Hacen falta datos objetivos que permitan a los jugadores, técnicos y clubes tomar decisiones más acertadas sin dejarse llevar por la intuición. Eso es lo que el Big Data le está aportando al deporte.

A pesar de los claros resultados que tiene, puede que la implantación del Big Data no sea tan fácil como parece. En la sociedad en general, y más entre los aficionados al fútbol, hay mucho prejuicio y mucha opinión sesgada por los sentimientos de la gente. Los futbolistas son mucho más que deportistas profesionales: son ídolos para los niños, imagen para las marcas de moda, valores de un club determinado… Sus actos y sus opiniones pueden tener una repercusión enorme en los medios y entre los aficionados a este deporte.

A la hora de tomar decisiones en un club, dejar todo esto de lado para atender únicamente a las estadísticas y los datos objetivos no va a ser, a mi parecer, algo sencillo. ¿Qué pasaría si, por ejemplo, un día el defensa que más le conviene al Barça objetivamente hablando es Sergio Ramos? ¿Intentarían siquiera ficharle? Puede que lo más realista sea que, de momento, el Big Data funcione como una guía y no como una imposición a la hora de fichar a técnicos y jugadores. Puede que sea demasiado pronto para dejarnos guiar por la cabeza y no por el corazón, o puede que algo así en un deporte que levanta tantas pasiones no llegue nunca a suceder.

Por Jorge Núñez

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