Cómo darse a los demás, nos puede dar felicidad a nosotros mismos

Cómo darse a los demás, nos puede dar felicidad a nosotros mismos

Es curioso cómo en la época navideña en la que estamos, surgen con mucha frecuencia movimientos e iniciativas que nos invitan a ser solidarios, donar a alguna causa, hacer algún voluntariado, etc. en definitiva, nos proponen fomentar la felicidad hacia los demás.

No es de extrañar que a pesar de estar muy ocupadas, muchas personas saquen tiempo de donde sea para dedicarse a alguna causa solidaria y altruista, y quizá no piensen demasiado en por qué lo hacen o si esperan recibir algo a cambio, pero seguro que si alguna vez has participado tú mismo en alguna de estas iniciativas, te habrás dado cuenta a posteriori que este gesto te ha dado también a ti un “chute” de alegría, motivación y bienestar. Y en realidad esto no es extraño, somos seres sociales que vivimos en comunidad, dependemos de los demás para nuestra supervivencia y ser parte del grupo nos hace felices. Así que, aunque pareciera que siendo altruista lo hacemos sin pensar en recibir nada a cambio, la recompensa a nivel emocional es importante. Y es esto precisamente, lo que demuestra el último estudio que se ha realizado sobre el tema.

Por qué ser altruista puede promover la felicidad

Según las investigadoras de la Universidad de Padua, es precisamente esta sensación de bienestar, la causa principal que mueve a muchas personas a esforzarse por dedicar tiempo a una causa que para ellos merece la pena. Es decir, parece que fuese un acto únicamente altruista, pero el beneficio en realidad es mutuo.

Eso sí, teóricamente, hay dos tipos de bienestar que los gestos solidarios pueden promover, siendo los del tipo “eudaimónicos” los más deseables: este término, deriva del griego y se refiere a los sentimientos internos de realización personal y de reafirmación de la propia naturaleza benévola de la persona que realiza el acto altruista. El tipo de bienestar hedonista se referiría entonces solo a los sentimientos inmediatos de felicidad y placer que en realidad, son un fin en sí mismos.

¿Pero por qué sería mejor el bienestar eudaimónico que el hedonista, si al final hacer el bien siempre es algo bueno?

Aquí estaríamos hablando sobre la inmediatez y el concepto de largo plazo. A la hora de sentirnos bien y felices, es mucho mejor hacer algo que seamos capaces de mantener en el tiempo. De esta manera, puedes sentir una gratificación hedónica inmediata al hacer un voluntariado de manera puntual, pero lo que lo mantendrá a largo plazo, especialmente si para dar ese tiempo a los demás tienes que hacer sacrificios a nivel personal, es el bienestar eudaimónico o la creencia de que lo estamos haciendo tiene algún valor y un sentido más profundo que va más allá de la propia gratificación personal.

Profundizando en la motivación de las personas altruistas, este estudio propone que la verdadera fuerza que impulsa esta conducta sería la motivación intrínseca, que trata de satisfacer los intereses internos, de una manera autónoma y sin ser controlada por ninguna fuerza externa como recibir fama, dinero o atención. Para ello se basan en la teoría de la autodeterminación, según la cual, el voluntariado no solo es gratificante porque nos da esa sensación de control autónomo, sino también porque aumenta nuestra sensación de que somos personas valiosas y competentes. Por ejemplo, quizá alguien disfrute de preparar comida en un comedor social porque se le de bien cocinar, o de repartir regalos en Navidad porque es bueno y divertido con los niños. Pero si por ejemplo el organizador, nos dijese que lo estamos haciendo mal, esto mermaría nuestro potencial de bienestar eudaimónico e incluso podríamos abandonar la causa precisamente por no sentirnos valorados. Es por esto que es tan importante cuando las personas deciden ser solidarias, que tengan ante todo la percepción de que están contribuyendo con una causa que vale la pena de verdad.

Esta es la señal que te faltaba para empezar a hacer algo por los demás

En definitiva, si estás buscando sentirte realizado, aumentar tu autoestima y sentirte más competente, esta puede ser la razón que te faltaba para empezar a comprometerte con alguna causa. Al fin y al cabo, sea cual sea el motivo por el que lo hagas, todos vais a salir ganando. Y como decía el fundador de los Boy Scout, una organización que se basa precisamente en los principios de voluntariado y servicio a la comunidad “deja este mundo un poco mejor de cómo lo encontraste”.

Por Lucía Rubín


Referencias bibliográficas

  • Meneghini, A. M., & Colledani, D. (2022). “Doing well by doing good”: When and how volunteering fosters hedonic and eudaimonic well-being. The Humanistic Psychologist. doi: 10.1037/hum0000303

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