Inteligencia sexual: cómo disfrutar más y mejor de tus relaciones sexuales

Inteligencia sexual: cómo disfrutar más y mejor de tus relaciones sexuales

¿A qué nos referimos cuando hablamos de inteligencia sexual? ¿Disfrutas plenamente de tus relaciones sexuales? ¿Sabes comunicar lo que te excita? ¿Sientes que hay algo que obstaculiza que disfrutes al máximo? A muchas y muchos os sonará qué es la inteligencia emocional (la capacidad de identificar y gestionar nuestras propias emociones, a la vez que reconocemos y nos adaptamos a las de los demás). Pero ¿inteligencia sexual? ¿Lo habías oído alguna vez? Sigue leyendo y lo descubrirás.

La inteligencia sexual puede sonar a la habilidad para ser un experto en las relaciones sexuales y tener la capacidad de satisfacer y quedar satisfecho/a con todas las parejas con las que una persona mantiene relaciones sexuales. Sin embargo, esto no es así. Se trata más bien de un conjunto de recursos que una persona posee y los cuales le permiten comunicarse, estar presente, responder a los estímulos y crear una conexión, tanto física como emocionalmente, con la pareja; a fin de cuentas, es la habilidad para adaptarte cuando el sexo no va como esperabas.

¿En qué te puede ayudar la Inteligencia Sexual?

Principalmente, para relajarte y disfrutar del sexo ante los inconvenientes, lo cuales pueden ser innumerables. Por poner algunos ejemplos y podáis entender de qué va la cosa: el no estar depilada y que eso te pueda hacer sentir incómoda, que justo se oiga entrar a tu compañero de piso y eso te distraiga, darte un cabezazo contra la pared, no llegar al clímax que tanto te apetecía, no ser capaz de mantener la erección, justo acordarse de la cita que tienes con el dentista mañana, que se os hayan acabado los preservativos, que no te esté excitando nada lo que tu pareja te está haciendo, no estar lo suficientemente lubricada, que no haya surgido de forma espontánea y que ya no sea tan bonito todo, y un largo etcétera.

Las altas expectativas sobre el sexo (la espontaneidad, que todo salga perfecto, como en las películas, que ambos lleguéis al orgasmo a la vez,…) es también otro factor que puede arruinar una experiencia sexual, puesto que así, las probabilidades de fracasar aumentan, y con ello, la frustración. Al final lo que acaba pasando es lo que nos cuenta la educadora sexual Betty Dodson: “En la mayoría de los casos se hace en la postura tradicional, que es la que satisface al estereotipo romántico de la mujer pasiva y el hombre dominante. Él intenta aguantar mientras ella intenta con todas sus fuerzas llegar al orgasmo, y casi siempre fallan los dos”.

El querer “quedar bien” en el acto sexual genera mucha ansiedad y es otro de los impedimentos más comunes para el placer. Es aquí donde entra en juego la inteligencia sexual, que nos ayuda a deshacernos de estereotipos, cambiar nuestras ideas sobre la satisfacción y a redefinir nuestros deseos de forma que podamos satisfacerlos.

3 claves necesarias para la Inteligencia Sexual:

La inteligencia sexual, por lo tanto, es necesaria para adaptarnos a un nuevo cuerpo que va cambiando con la edad o para abrirnos a explorar nuevas alternativas. Para ello, existen tres componentes de la inteligencia sexual que son esenciales:

1. Información y conocimiento.

No me refiero a cómo dejar completamente satisfecha/o a la pareja o cuáles son las posturas que más placer dan. Por el contrario, la información y conocimiento que se necesitan van más enfocados al autoconocimiento: qué espera la persona en particular del sexo, cuáles son sus preferencias (no las que dicte la sociedad), cómo es su cuerpo y cómo éste va cambiando con el tiempo.

Un buen manejo de la información implica:

  1. Saber que el cuerpo está cubierto por piel, el órgano más sensible, por lo que todo él es susceptible de recibir placer.
  2. Quitarse la idea preconcebida de que no hay sexo sin orgasmo o que sin este no se puede disfrutar. Esta idea provoca que sea más difícil llegar a él, debido a la presión, y que se minusvaloren el resto de prácticas que no conducen al orgasmo.
  3. Estar al tanto de que la diversidad entre las personas es la regla y no la excepción, de lo contrario no será posible atenerse a los gustos y preferencias de cada uno/a, lo que, de nuevo, limita nuestro placer y satisfacción.

2. Habilidades emocionales.

Sirven para que al mantener una relación sexual con alguien, ésta tenga sentido así como para afrontar imprevistos y no hundirnos cuando nuestras expectativas no se hayan cumplido. Para ello, necesitamos las siguientes habilidades emocionales:

  1. Autoaceptación: ¿Cómo vamos a disfrutar del sexo si no nos aceptamos a nosotros/as mismos/as? ¿Podemos esperar que la otra persona nos acepte si no nos gustamos?
  2. Confianza: tanto en una/o misma/o como en los demás.
  3. Comunicación: fundamental para transmitir lo que deseamos y lo que no deseamos.
  4. Crecimiento personal: para dejar de estar a la defensiva respecto al cambio.

Estas cuatro habilidades te ayudarán a su vez a conservar la autoestima sexual ante la decepción y tolerar una sintonía inadecuada o inesperada durante la actividad erótica.

3. El propio cuerpo

La idea popular de que el cuerpo tiene que ser bello y atractivo para sentir deseo es tan sabida como errónea, pues precisamente es la que hace que la gente se sienta menos “apta” para las relaciones.

Igualmente, nuestro cuerpo resulta ser el medio que:

  1. Nos pone al corriente de cómo nos sentimos, qué sentimos, qué nos da placer, qué no nos da placer, y…
  2. Nos transporta a la conexión con la pareja y sintonizar con ella.

¿Cómo mejorar esta sintonía?

  1. Escuchar nuestro propio cuerpo, estar más pendiente de él.
  2. Ser más tolerantes con el cuerpo para centrarnos más en la intimidad y en el placer.

En conclusión, la inteligencia sexual es la habilidad de auto-conocerse, la consciencia del propio cuerpo y la aceptación del mismo, así como la sintonía y empatía con el cuerpo de la pareja. Se tratan, al fin y al cabo, de objetivos para muchas personas no fáciles de conseguir y que, muchas veces, se necesita solicitar ayuda, ya que en lo que a sexualidad se refiere, hay muchas más cosas cultivables que curables y la ayuda profesional es un recurso que deberíamos aprovechar más y mejor.

Por Brenda R. Bodemer.

@psicobodemer


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Klein, M. (2012). Sexo inteligente. 1st ed. Barcelona: Urano.

Dodson, B. (1987). Sex for one: The joy of selfloving. New York: Harmony Books.

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