¿En qué consiste el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)?

¿En qué consiste el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)?

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un tipo de trastorno de ansiedad en el que imágenes, impulsos o pensamientos tristes o atemorizantes aparecen en la mente de la persona y producen malestar, inquietud o preocupación. Se conocen como obsesiones, y no están sujetas a control de la persona que las desencadena. Es más, la persona con TOC, al no poder evitar esos pensamientos, lleva a cabo conductas o actos mentales repetitivos, denominados compulsiones o rituales, que reducen esa ansiedad al pensar que con la realización de estos comportamientos estarán evitando algún suceso temido.

Estos comportamientos o actos mentales no están conectados de una manera realista con los destinados a neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos. Podría decirse que el TOC es un sistema de protección o de alarma extremadamente activo, hasta el punto de interferir en la vida diaria de la persona que lo sufre.

La mayoría de las personas con TOC se dan cuenta de que realmente no necesitan repetir esos comportamientos que llevan a cabo, pero la ansiedad que sienten es tan elevada que necesitan poner en marcha su ritual para neutralizar ese malestar. Lo cierto es que ese comportamiento disminuye su ansiedad, pero de manera temporal. Los rituales hacen que la persona no se enfrente a la situación temida, y cuanto más se hacen, más se refuerza el círculo del TOC, por lo que provocarán el regreso de las obsesiones.

El cículo del Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

Las obsesiones comunes incluyen miedo a contaminarse, por lo que la persona puede llegar a no tocar ciertas partes del sofá o lavar una y otra vez su cuerpo por miedo a infectarse; temor a que algún ser querido o desconocido pueda estar en peligro, llevando a cabo conductas como dar tres vueltas en cada rotonda para prevenir que algo malo le suceda; relacionadas con el orden y la exactitud; obsesivos por la verificación y revisión de cosas buscando cualquier defecto que le pueda traer un problema; obsesivos con los números, contando cada cosa que hacen o ven; obsesivos con la repetición de una determinada acción un número determinado de veces; por la acumulación, llegando a almacenar toneladas de objetos que no usan ni usarán nunca.

Muchas de las obsesiones o pensamientos intrusivos pueden parecer normales y la mayoría puede sentir haberlos vivido en algún momento de su vida. Sin embargo, lo que las hace patológicas es la frecuencia con la que aparecen, su duración e intensidad, llegando a interferir en el día a día de la persona, ocupando gran parte de su tiempo y causando malestar clínicamente significativo.

Un claro ejemplo de la forma en que el TOC interfiere en la vida de una persona es el caso de Neil Hilborn, el protagonista del video que aparece a continuación. Hilborn es un chico estadounidense que padece este trastorno mental y relata a la perfección sus sentimientos y su forma de lidiar con la enfermedad.

En el poema, recitado durante la final del concurso de poesía de Rustbelt (2013 Rustbelt Regional Poetry Slam), Hilborn describe lo que puede llegar a significar tener una relación para una persona con Trastorno Obsesivo Compulsivo y la manera en la que esta enfermedad está afectando a su vida.

El protagonista informa sobre acciones de su vida diaria como son organizar la comida por colores, comprobar que cierra la puerta con llave en numerosas ocasiones, encender y apagar la luz repetidamente antes de ir a dormir, ver grietas en las aceras ante las que se tenía que parar y esquivar, lavarse las manos después de tocar cualquier cosa, imaginar gérmenes entrando por su piel. “Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados. Incluso en la cama estoy pensando: ¿Cerré las puertas? Sí. ¿Me lavé las manos? Sí. ¿Cerré las puertas? Sí. ¿Me lavé las manos? Sí.”

Relaciones de pareja con personas con Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

Para una persona carente de este trastorno, el amor romántico significa pasión, confianza, entendimiento, protección, ternura, compromiso… Todo esto puede vivirlo la persona con TOC, pero su pareja puede no entender o no aceptar la manera cómo siente, piensa o actúa el enfermo.

Una persona con TOC siente que el fracaso para prevenir (o el fracaso del intento de prevenir) daño a uno mismo o a otros es lo mismo que haber causado el daño. Por ejemplo, pensar que mi pareja puede sufrir un accidente y si le llamo puedo prevenirlo, lleva a la persona con TOC a realizar continuas llamadas para comprobar que no le ha pasado nada. Si no realiza esta llamada, el paciente sentirá que por no prevenir el supuesto daño, será él mismo el culpable. Es un razonamiento irracional; sin embargo el impulso compulsivo lleva a la persona a llamar a su pareja. El acto no es en sí mismo placentero, pero lleva a reducir la ansiedad que causa el malestar.

Para mantener una relación con una persona con TOC, hay que tener en cuenta que la persona está enferma, y que en un primer momento puede no ser tan difícil lidiar con esas obsesiones y compulsiones, pero seguramente puedan provocar cierta saturación cuando llegan a interferir, no solo en su día a día, sino también en el día a día de su pareja, ocupando gran parte de su tiempo común e individual. Como se ha dicho anteriormente, las personas con TOC tienen una calidad de vida muy baja, que puede llevar a deteriorar cualquier tipo de relación, no solo amorosa, sino también familiar, laboral e incluso de amistad.

Por esto, resulta necesario que la persona con TOC reciba tratamiento y sea capaz de llevar a cabo una vida sin conductas ritualistas y sin interrupciones que causen deterioro en lo social, laboral o algún área importante de su vida.

Por Lara López Davia

@LaraLDavia

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