Claves para ser un líder efectivo en el deporte

Claves para ser un líder efectivo en el deporte

El liderazgo es un elemento fundamental en la figura del entrenador. En el mundo del fútbol se pueden encontrar diversos estilos de liderazgo en cada entrenador, de hecho son conocidos los estilos que emplean entrenadores como Mourinho, Guardiola, Simeone o Del Bosque. Todos ellos son líderes, pero con características y formas de actuar distintas. Sin embargo, pese a ello, existen una serie de características comunes propias de las personas que ejercen el liderazgo, necesarias para desempeñar el rol de líder de una forma efectiva.

Un líder establece los objetivos de forma común

Para poder ser un buen líder, lo primero de todo es saber establecer los objetivos que tendrá que alcanzar el equipo, tanto a nivel grupal cómo a nivel individual con cada jugador. No basta sólo con establecerlo, sino que hay que hacer partícipes a los jugadores, haciendo los objetivos suyos para favorecer su compromiso personal. El primer paso para ello, es comunicárselo y negociar con ellos si están o no de acuerdo con esos objetivos. Para que un objetivo inspire motivación en un jugador, éste debe de ser atractivo, que suponga un reto para él pero que no sea muy fácil de conseguir.

Una vez que tenemos los objetivos planteados y los jugadores son participes de ellos, se tiene que realizar un seguimiento sobre su consecución. Es decir, por ejemplo, no consiste en acordar con el mediocentro del equipo que gane todas las segundas jugadas, sino que se tiene que ir haciendo un seguimiento sobre el número de segundas jugadas que gana, cada cierto tiempo. De nuevo, tenemos que informar al jugador de su avance, es decir, tenemos que ir dándole una retroalimentación sobre el avance en la consecución de los objetivos planteados.

Mediante estos objetivos, lo que se consigue es dirigir y orientar a los integrantes del equipo hacia la consecución de un alto rendimiento, lo que significa que las metas que se plantean tienen que ir siempre enfocadas a intentar conseguir el máximo rendimiento posible mediante su consecución.

Motivación y emoción, una fuente de energía

Otra característica que resalta en los líderes es su capacidad para tener energía y transmitirla a su equipo. Mediante esta energía se consigue motivar e inspirar confianza. Es importante, no confundir tener energía y transmitirla, con hacer un uso inadecuado de gritos y malas formas hacia los jugadores. Son cosas muy diferentes. Un ejemplo muy característico de una persona que sabe transmitir la energía, es el preparador físico del Atlético de Madrid, el Profe Ortega, quién tanto desde su lenguaje no verbal como desde sus palabras, es capaz de enganchar a sus jugadores y mantenerles activos durante los entrenamientos y calentamientos de los partidos.

La capacidad para escuchar y ser escuchado por los demás, es otra característica a destacar de un buen líder. Si antes decíamos que el líder fija y comunica los objetivos, también tiene que estar abierto a que se produzcan modificaciones en su planificación inicial, ante posibles errores o dificultades que se puedan presentar y que otros hayan advertido previamente. Si el líder escucha lo que los demás tienen que decirle, sus seguidores (sus jugadores y resto del cuerpo técnico en este caso) se sentirán importantes dentro de la dinámica del equipo, verán que tienen capacidad para modificar las situaciones que se dan a su alrededor, por lo tanto adquirirán una mayor responsabilidad sobre la situación del equipo, verán que son ellos también los que pueden cambiar cualquier dinámica negativa. En definitiva, se les empodera, se les sigue haciendo participes del desarrollo del equipo y de las decisiones que les conciernen.

Por último, un buen líder sabe cómo generar un clima emocional positivo dentro del equipo, que aporte seguridad a sus integrantes. Con esto se consigue generar un ambiente basado en la cooperación y se facilitan las relaciones interpersonales entre sus integrantes, fomentando así los lazos entre éstos, lo que a fin de cuentas, hace aumentar la complicidad entre ellos y en definitiva, la cohesión grupal.

Por tanto, como resumen a esta reflexión, destacar que para ejercer un buen liderazgo, entre otras cosas, es necesario fijar objetivos, comunicarlos a los integrantes del equipo y hacer un seguimiento constante de ellos, tener energía y saber transmitirla a los demás, saber escuchar y tener en cuenta los distintos puntos de vista para también poder ser escuchado y generar un clima emocional positivo dentro del equipo, para contribuir de forma notable a ejercer un liderazgo efectivo.

Por Diego Martínez Molinero

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