Estrés laboral o síndrome de burnout: qué es y posibles soluciones

Estrés laboral o síndrome de burnout: qué es y posibles soluciones

Vivimos en un mundo en el que se va corriendo a todos los sitios. A coger el autobús, a trabajar, a la universidad e incluso a la sala de cine en la que vamos a ver una película. El metro está lleno de personas que suben y bajan corriendo las escaleras mecánicas. Pero, ¿por qué?. En este artículo analizaremos las principales consecuencias del estrés laboral o también llamado burnout.

Actualmente, es frecuente que la jornada laboral de un ciudadano comience a las ocho de la mañana y termine a las seis de la tarde que, junto con el tiempo que invierten en los atascos para ir y volver, se acaban convirtiendo en unas doce horas. Invertimos más de la mitad de nuestro día en el trabajo, que invade nuestra vida personal, social y mental. Si a esas doce horas de trabajo le sumamos ocho de sueño y dos que se dedican a realizar comidas, solo nos quedan dos horas para disfrutar de algo que no sea comer, dormir o trabajar. Si quieres dar un paseo con el perro, ver una película, leer, hacer deporte, darte una ducha, quedar con un amigo… tienes que asumir que tendrás que organizarte para hacerlo en dos horas. ¿Cómo no vamos a ir corriendo?

Estrés laboral o síndrome de burnout

“¡Qué estrés!”. Es una expresión escuchada constantemente entre las personas que nos rodean. Sin embargo, el estrés no siempre es algo malo. Hay que diferenciar entre dos tipos de estrés. Eustrés es el estrés bueno, que nos permite estar activos y hacer frente a situaciones en las que necesitamos ese nivel de activación. Y el distrés es un tipo de estrés desadaptativo, que se mantiene de manera crónica y repercute de forma negativa en nuestras vidas.

El síndrome de burnout o estrés laboral crónico es conocido como síndrome de estar quemado. Se trata de una respuesta a un estrés laboral crónico desadaptativo en la que el trabajador no puede hacer frente a las demandas del ambiente. Se decía que este síndrome se manifestaba en personas cuya actividad implicaba estar en contacto con otras personas, como médicos o profesores. Sin embargo, en la actualidad afecta a prácticamente todas las profesiones. Las personas que lo sufren presentan un agotamiento crónico, tanto físico como mental, que afecta a todas las esferas de su vida y no solo al ámbito laboral. El burnout puede dar lugar a trastornos del sueño, cefaleas, migrañas, fatiga crónica, dolor de espalda, pérdida de memoria, sentimientos de ineficacia, irritabilidad e insatisfacción con todo lo que se hace. Tienen un alto agotamiento emocional ya que sienten que son incompetentes. El trabajo que antes les apasionaba, ahora no les hace sentir realizados ni felices. El problema de esto, a parte del bajo rendimiento a nivel laboral, es que se traspasa a todas las esferas de la vida, por lo que es probable que se recurra al consumo de sustancias adictivas, como puede ser el café, el alcohol, el tabaco, fármacos ansiolíticos o somníferos.

Soluciones ante el estrés laboral o burnout

Es importante que concienciemos a los trabajadores de la existencia de este problema y de la importancia de actuar antes de llegar a sufrirlo. Es mejor tomarse unas vacaciones o un respiro a tiempo, que llegar a desarrollar el síndrome de estar quemado por el trabajo. Como seres humanos que somos, tenemos ciertos límites en base a nuestras capacidades y, sobrepasarlos puede tener consecuencias perjudiciales para la salud (física, mental y social). Junto con el trabajador, es fundamental que las organizaciones desarrollen políticas de prevención, tanto a nivel individual (inteligencia emocional), como a nivel interpersonal (apoyo social) y organizacional.

El trabajo es fundamental en nuestras vidas pero, si todos los trabajadores sufriesen burnout, el rendimiento laboral sería desastroso. Se crearía un bucle que no llevaría a nada bueno.

Por tanto, es importante que hagamos de nuestro puesto de trabajo un lugar agradable en el que aprender, desarrollar habilidades y seguir creciendo junto a compañeros con los que compartir experiencias. Para ello tenemos que prepararnos mentalmente y concienciarnos de nuestras limitaciones, hacer pausas cuando nos encontremos cansados, descargar tensión acumulada haciendo deporte, riendo con amigos y disfrutando de la vida.

Por Lara López Davia

@LaraLDavia

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