La obesidad infantil y su impacto a nivel psicológico

La obesidad infantil y su impacto a nivel psicológico

España se sitúa a la cabeza en la lista de países europeos con mayor porcentaje de obesidad infantil en edades comprendidas entre los 2 y los 24 años de edad, siendo superados únicamente por Italia, Malta y Grecia. En este rango de edad, en nuestro país,  está presente en un 13,9%, y el sobrepeso en un 26,3%.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la obesidad y el sobrepeso constituyen dos fenómenos que han sufrido un enorme aumento con el tiempo, hasta obtener características de epidemia a nivel mundial. Teniendo en cuenta que la población total es de más de 6.000 millones de habitantes, nos encontramos que más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, casi 300 millones presentan obesidad.

Posibles causas de la obesidad infantil

Dentro de las causas, podemos hablar de distintos ámbitos, el familiar, el escolar, el ambiental e incluso la genética.  En relación al componente genético, es cierto que en muchas casos tiene la responsabilidad del aumento de sobrepeso y la obesidad, pero se ha demostrado que el genoma no ha sufrido una variación de tal magnitud como para atribuirle toda la responsabilidad (Areal, A. 2006). Sin embargo, los otros tres ámbitos restantes podríamos decir que son los que más afectan al aumento de sobrepeso. Los factores ambientales donde se incluyen los estilos de vida, los hábitos alimenticios sí han sido determinantes. Tanto es así, que los expertos han utilizado un término denominado “ambiente obsogénico” que se caracteriza por exceso de alimentos y sedentarismo, así como la inactividad física. Todo ello se demuestra en la media de tiempo que los niños españoles se pasan viendo la televisión, siendo de 2 horas y media al día, propiciando el sedentarismo.

El ámbito familiar tiene mucho peso en relación con la obesidad actual en España. Hay que concienciar a los padres de que inconscientemente son un modelo para sus hijos, de modo que tienen que esforzarse en tener un estilo de vida y unos hábitos alimenticios saludables de forma que los niños los puedan adoptar. También hay que formar parte activa del tiempo libre de los hijos, realizando actividades físicas que duren al menos 30 minutos al día (dar un paseo andando, montar en bici, rutas de senderismo, etc.). Todo ello contando con que los padres son responsables de la oferta de alimentos que hay en las casas, por lo que, está en sus manos variar y comer todo tipo de alimentos y nutrientes (Areal, A. 2006). Finalmente, la escuela también juega un papel fundamental aquí, ofreciendo en la medida de lo posible oportunidades para formar a los niños sobre hábitos alimenticios saludables y el fomento de la práctica del deporte.

Por otro lado, existen diversos riesgos y complicaciones que estas personas tienen que tener en cuenta. Se ha estudiado la relación entre el peso corporal y la mortalidad, y se encontró que después del tabaquismo, la principal causa evitable de muerte en Estados Unidos era la obesidad. También existen muchas complicaciones que no sólo dependen de tener obesidad, sino que dependen de distintos factores ambientales y genéticos para desarrollarse, pero es importante señalar que la pérdida de peso, en todos los casos,  mejora significativamente o cura esas complicaciones asociadas al sobrepeso.

Algunas de esas complicaciones pueden ser la resistencia insulínica que es característica de la obesidad, lo que puede a la vez propiciar una alteración en la hipertensión arterial, la diabetes (casi el 80% de los pacientes con diabetes tipo 2 son obesos), cardiopatías, enfermedades gastrointestinales, osteoartritis  y cáncer. Además, en el caso de mujeres obesas, presentan mayor incidencia de alteraciones menstruales y la fertilidad podría estar disminuida (Isidro, M.L)

Como se puede observar, la obesidad se asocia a un aumento en la morbimortalidad, de hecho se ha descrito que existe una relación entre los días de hospitalización con el índice de masa corporal (IMC). Además, estas personas pueden sentirse discriminadas, lo que puede conllevar a que presenten actitudes antisociales, aislamiento, sentimientos de inferioridad y escasa autoestima (Azcona, C. 2009). Todo ello indica que es un problema actual que la sociedad tiene que ayudar a combatir.

La importancia del papel del psicólogo en la obesidad infantil

A la hora de abordar un problema de obesidad infantil se ha comprobado que el porcentaje de fracaso es elevado cuando sólamente se trabaja desde una perspectiva nutricional y médica. Si queremos aumentar las garantías de la intervención, es importante acudir a un especialista en Psicología infantil y adolecente para diseñar un plan de acción que motive al niño o niña a superar la dificultad que está viviendo con su conducta alimentaria.

A medida que el trabajo con el psicólogo va avanzando, el nivel de autoconfianza, satisfacción y bienestar irá creciendo gracias a las técnicas utilizadas en terapia. El trabajo multidisciplinar y la comunicación directa entre los diferentes especialistas (médico, nutricionista y psicólogo) ayudarán a aumentar el porcentaje de éxito de la intervención global con el niño o niña de edad infantil.

Por Andrea Elena Cabello Urquiola

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