El peso de la Profecía Autocumplida o Efecto Pigmalión

El peso de la Profecía Autocumplida o Efecto Pigmalión

La profecía, del latín, prophetīa, hace referencia a un don sobrenatural consistente en conocer por inspiración divina cosas distantes o futuras. Este concepto siempre se ha relacionado con lo divino, la religión o la ciencia ficción. Sin embargo, la manifestación más representativa de dicho fenómeno está en la psicología: se trata de la profecía autocumplida.

Este concepto, también conocido como Efecto Pigmalión, ha sido estudiado en frecuentes ocasiones y tiene una explicación. La profecía autocumplida engloba todos aquellos pensamientos predictivos que las personas tenemos y que una vez emitidos, son la causa de que estos se cumplan. Cuando tenemos una creencia firme respecto a algo, esta acaba haciéndose realidad. ¿Es algo divino? No. Es una manera de ser coherente con las ideas que tenemos.

Nuestra mente siempre quiere ganar y hace todo lo posible para tener la razón. De tal modo que, una vez hayamos creado un pensamiento predictivo, este se cumplirá, ya que todas nuestras acciones, conductas e ideas irán destinadas a que ese pensamiento se haga realidad, es decir, que nuestra mente, y por consiguiente nosotros, tengamos la razón.

Esto hace que, de algún modo, seamos rehenes de las expectativas, ya sean propias o ajenas. Creer en algo, no es sinónimo de que se vaya a cumplir, pero nuestras expectativas, actitudes y creencias afectan a la forma en la que nos percibimos a nosotros mismos y a los demás.

Robert Rosenthal fue el primero que estudió este proceso. Realizó un experimento consistente en decirles a los profesores de una escuela que ciertos alumnos eran brillantes. Un año después, realizaron un test y esos mismos alumnos sacaron mejores resultados pese a haber sido escogidos al azar por Rosenthal. De este modo, los profesores habían actuado de forma diferente con unos alumnos que, con otros, aunque de manera inconsciente, haciendo que esa expectativa de éxito se hiciera realidad, y convirtiéndose en una profecía autocumplida.

Nosotros mismos somos víctimas de ello. Cuando creemos que una circunstancia va a acabar de manera negativa (una relación, un negocio, un examen) nos encargamos, sin darnos cuenta, de que así sea. Por otro lado, cuando verdaderamente creemos en conseguir nuestro propósito, esto suele suceder, ya que utilizamos toda nuestra fuerza en ir a por ello.

Profecía autocumplida: trabajando nuestras expectativas

Es muy difícil de controlar, pero siempre podemos llevar a cabo unas pautas para intentar no caer en los efectos negativos de la profecía autocumplida. Hay que tener en cuenta que nuestras expectativas afectan e influyen en el potencial de hijos, trabajadores y personas de nuestro entorno.

  • Lo primero que debemos hacer es un ejercicio de autoexploración; atender y entender las expectativas que manejamos de los demás.
  • Unas expectativas elevadas promoverán unos logros mayores.
  • Crear un clima de trabajo acogedor, transmitiendo confianza hará que los demás se sientan apoyados.
  • Dedicar tiempo a las personas de nuestro entorno y promover la pérdida del miedo a equivocarnos.
  • Ser capaces de expresarnos en todos los niveles, prestando una gran atención al comportamiento corporal, ya que con él, decimos muchas más cosas de las que creemos.

Tenemos que ser siempre conscientes del poder que tenemos para influenciar a las personas que nos rodean. Manejar las expectativas es una tarea complicada, pero nos puede reportar muchos beneficios. El conocer la existencia de la profecía autocumplida nos puede ayudar a conseguir aquello que nos proponemos. Siempre hay que tenerlo en cuenta: cuando estemos convencidos de que vamos a llegar a la meta, nos será mucho más fácil acabar la carrera.

Por Alba Villarig

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