La importancia de la comunicación afectiva en el desarrollo del bebé

La importancia de la comunicación afectiva en el desarrollo del bebé

Cuando dirigimos el habla hacia un bebé o hacia un niño pequeño, lo solemos hacer de una manera concreta y específica, casi siempre con los mismos patrones. Una de esas características distintivas, es la prosodia: cuando hablamos a un bebe, nuestro tono de voz se vuelve más agudo y con una acentuación exagerada, todo ello englobado con un tono afectivo positivo, incluso tierno podría decirse. Esta forma de hablar, ha recibido un nombre específico inclusive: baby talk o habla de bebé, y es universal, comparte rasgos comunes en muchas culturas. ¿Por qué es importante la comunicación afectiva en el desarrollo humano?

Comunicación y lenguaje al servicio del bebé

Y si te dijera que los bebes son los que controlan la forma en la que les hablamos… Pero, ¿cómo lo podemos saber? Al fin y al cabo, un bebe no puede hablar, no nos puede decir qué prefiere escuchar; sin embargo, sí se pueden diseñar experimentos en los que, por medio de los movimientos de sus cabezas, los movimientos oculares e incluso la succión (cuando el bebé se interesa por algo su ritmo de succión aumenta considerablemente), podemos inferir el interés que tiene un bebé por escuchar un mensaje u otro. En relación con este tipo de experimentos, se ha demostrado que bebés de 6 meses prefieren el baby talk antes que un tipo de habla normal. Así pues, los adultos moldeamos nuestro lenguaje y nuestra comunicación en función de las preferencias del bebé, para captar su atención y facilitar el vínculo emocional entre cuidador y bebé.

El habla feliz como introducción al lenguaje

El afecto positivo, ”habla feliz” facilita el aprendizaje de respuestas sencillas. Un estudio de Kaplan en 2002, demostró que las madres deprimidas utilizaban menos prosodia exagerada (baby talk) con sus bebés de 8 meses, lo que dificultaba la eficacia en la enseñanza de determinadas respuestas, en comparación con madres sin afección depresiva.

Este tipo de habla sirve como contexto introductor del lenguaje, ya que, aunque el niño no es capaz de emitir palabra alguna, el aprendizaje del lenguaje empieza desde muchos antes de decir la primera palabra. El habla feliz, lleno de ternura y emoción positiva, permite al niño conocer el mundo a través de las voces de sus cuidadores, de asociar el sonido con el objeto en concreto, hasta tal punto que se ha demostrado que los padres y madres dicen a sus bebés más nombres comunes (casa, plato, etc.) que cualquier otro tipo de palabra como verbos, adjetivos o adverbios.

A partir de los 6 meses, el bebé empieza a mostrar interés por los objetos que le rodean, y como consecuencia, los cuidadores adaptan la manera en la que utilizan la comunicación con ellos, nombrando gran cantidad de objetos (como ya hemos visto) y las características que éstos poseen (“Mira esa vaca ¿Cómo hace la vaca? Muuuu…”). Cuando se trata de dirigir la atención hacia una determinada cosa, se produce entre cuidador y bebé lo que denominados atención conjunta: cuando enseñamos al bebé un objeto (“mira un perrito”), compartimos con él realmente una experiencia conjunta, que fomenta una relación afectuosa entre cuidador y bebé.

Este es otro ejemplo de cómo el bebé demanda un tipo de lenguaje u otro en función de sus necesidades madurativas y de cómo los adultos son capaces de interpretar esto.

Baby talk: comunicación entre la madre y el bebé

Por medio del baby talk, no sólo se atrae la atención del bebé sino que también se le anima a participar, a tener una conversación:

– Madre: ¡Ay que preciosidad eres! (Pausa) à Bebé sonríe.

– Madre: Si, si, eres una preciosidad ¿verdad? (Pausa) àBebé hace una mueca.

– Madre: Tienes razón, eres una cosita bonita.

La madre parece esperar una respuesta de su bebé e interpreta todo gesto del mismo como una señal de interacción, como si de una conversación se tratará; incluso deja una pausa entre frase y frase para que su bebé responda.

Los padres mantienen conversaciones con sus bebés, aun sabiendo que estos todavía no pueden articular palabras, es una manera de introducir al niño en el contexto del lenguaje. Lo interesante de esto es que a medida que el bebé crece, el cuidador sólo responde a respuestas de mayor calidad por parte del bebé:

– Madre: ¿Quién está de malhumor hoy? (Pausa)àBebe (mueca).

– Madre (Pausa – No Responde) à Bebe (ababaaba).

– Madre: Ana. Si señorita, eso es.

Pero como todo lo que hemos visto, esto también tiene un fin: fomentar el desarrollo de la comunicación del bebé, que sepa que se puede comunicar con su cuidador y que cada vez tendrá que ir desarrollando más sus habilidades comunicativas, ya no basta con una mueca.

Es impresionante como los bebés están preparados para demandar un tipo de lenguaje u otro, y cómo los cuidadores de manera instintiva fomentan el desarrollo comunicativo del bebé enseñando y descubriendo ante él el mundo que apenas está empezando a conocer.

¡No dejemos pasar la oportunidad de hablar constantemente con nuestros bebés!

Por José Manuel Araya Cardalda

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