Heurísticos: los atajos mentales ¿son buenos o malos?

Heurísticos: los atajos mentales ¿son buenos o malos?

Durante nuestra vida nos encontramos con muchos caminos que andar y muchos problemas que solucionar. Los seres humanos estamos continuamente poniéndonos objetivos, tomando decisiones y afrontando situaciones desconocidas. En el momento en el que solucionamos una de ellas nos ponemos a pensar en otra. Esto hace que la vida sea una carrera sin meta. Nuestras decisiones la condicionan y nos hacen sentir rápidos y ágiles o lentos y torpes. Nuestra mente está siempre dispuesta a abordar las decenas de decisiones que tenemos que tomar cada día. Pero esto supone todo un esfuerzo.

¿Tiene el cerebro algún mecanismo para poder afrontar todas estas decisiones de una manera ágil y rápida? ¡Por supuesto! Aunque no es un mecanismo infalible: facilitan la tarea, nos ahorran tiempo y esfuerzo, pero a la vez nos hacen cometer errores. Se trata de los atajos de la mente, conocidos como heurísticos. Estos consisten en reglas que se siguen inconscientemente y que reformulan los problemas planteados simplificándolos para que puedan ser resueltos más fácilmente y de manera automática.

Heurísticos: atajos mentales del pensamiento humano

Los utilizamos mucho más de lo que imaginamos y de manera inconsciente. Hay varios puntos de vista sobre los heurísticos y mucho debate sobre si el uso de estos es deseable o no. Por un lado, pueden ser verdaderamente útiles ya que nos facilitan la tarea y evitan que nos quedemos atascados a la hora de tomar una decisión. Por otro lado, simplificar los problemas nos hace llegar a conclusiones sesgadas. Es el punto de partida de los prejuicios.

A la hora de tomar decisiones los heurísticos más habituales son:

  • Heurístico de representatividad: Realizas juicios en la medida en que algunas situaciones se parecen a otras. Juzgas la probabilidad de que una persona, objeto o situación pertenezca a una categoría, fijándote en la semejanza que presenta con los demás miembros o elementos de la misma. Ej: Los productos de calidad son caros, ergo los productos caros son de calidad. Este heurístico está muy presente en los prejuicios que tenemos y nos condiciona la manera en que tratamos a una persona al categorizarla en función de su sexo, raza o posición social.
  • Heurístico de disponibilidad: Basamos nuestras decisiones en la información que primero y más fácilmente esté disponible en nuestra mente. Ej: Nos da más miedo viajar en avión ya que los accidentes aéreos tienen mayor repercusión y difusión mediática y por tanto, están más disponibles en nuestra memoria.
  • Heurístico de anclaje y ajuste: Emitimos juicios basándonos en un valor inicial que luego vamos modificando y acomodando a medida que obtenemos más información. Ej: Vas a comprar y tienes x dinero para gastarte. El vendedor te propone un precio superior al que te deberías gastar, pero al negociar y bajarlo, nos sentimos contentos ya que el valor inicial era más elevado. ¿Cuantísimas veces nos ha pasado esto?

Los heurísticos nos facilitan la vida. Son un ahorro cognitivo a tener en cuenta. Pero también nos hacen cometer errores y por ello hay que saber el por qué y como nos afectan.

Una de las razones por las que los usamos es porque no tenemos ni tiempo ni ganas de tomar una decisión pausadamente, viendo todas las variables posibles.

En mi opinión, cuando hay que tomar una decisión importante es aconsejable evitar los atajos mentales, repasar toda la información disponible y tomarla con tiempo y dedicación.

Muchas veces es importante ser rápidos y llegar pronto a la meta, pero muchas otras merece la pena vivir el proceso y disfrutar del camino.

Por Alba Villarig

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