Kime: desde las artes marciales hasta la vida cotidiana

Kime desde las artes marciales hasta la vida cotidiana

Hace muchos siglos que el ser humano aprendió a defenderse potenciando su propia fuerza, e incluso usando la de su rival, para conseguir la mayor eficacia en sus golpes con el menor esfuerzo posible. Así fue como se desarrollaron una serie de técnicas que se han ido transmitiendo de generación en generación y que han llegado hasta nuestros días bajo el nombre de artes marciales, de forma que hoy podemos seguir aprendiéndolas, e incluso verlas en los Juegos Olímpicos. No obstante, la tradición que las acompaña es muy extensa y por eso no debería resultar extraño que una filosofía ancestral acompañe su práctica. Y aunque las diferentes artes marciales provengan de culturas muy diferentes, en general muchas de ellas comparten un cierto sustrato común.

Kime: un arte marcial de toma de decisiones y respiración profunda

En Karate-do, un arte marcial defensivo de origen japonés, el kime (決め) recibe una gran atención por parte de todos aquellos que lo practican. Su traducción al castellano pasa por términos como “decisión” o “conclusión”, y hace referencia a la capacidad de defenderse sin dudar en el momento preciso, así como a la concentración de la energía en ese momento dado. Una ejecución con kime de un karateka se observa cuando éste focaliza toda su fuerza, física y mental, en el instante final del movimiento, pasando de la relajación a la tensión muscular, lo que muchas veces va acompañado de un grito dirigido desde lo más profundo de su abdomen. Por descontado, los propios movimientos son el reflejo del kime que se está usando, puesto que al final el karateka necesitará de un buen equilibrio entre todas las partes de su cuerpo.

Según la tradición japonesa, como ya se ha dejado entrever, el kime se encuentra en el vientre de la persona que hace uso de él. Y esto significa que puede ser controlado mediante la respiración.

El control del kime mediante la respiración

Una respiración correctamente ejecutada, llenando los pulmones desde su parte más baja y expulsando el aire con la cadencia adecuada, tiene unas consecuencias muy positivas para cualquier persona. Si se entrena correctamente, puede ayudar a la persona a reducir sus niveles de ansiedad hasta mantenerlos en el nivel óptimo que la situación necesita. Y también ayuda a una correcta ejecución deportiva, evitando la llegada del cansancio y ayudando en el correcto uso de la fuerza. Probablemente, cualquier deportista que se observe a sí mismo se dará cuenta de que, antes de realizar una acción importante, cambia su forma de respirar, ya sea haciéndola más profunda o incluso reteniendo el aliento. Y no sólo deportistas, sino que cualquier persona puede observar que hará lo mismo. Es como si al retener la respiración, o al respirar de forma consciente y en profundidad, la persona estuviera concentrando sus fuerzas con decisión en el momento que está viviendo. Entonces, la persona realizará la acción que tenía planeada, llegará a su conclusión después de haber concentrado ahí su energía, y la respiración volverá a su ritmo habitual. Por ende, la respiración forma parte del kime, y no sólo dentro del contexto de las artes marciales.

La importanción de la alimentación en el kime

Por otro lado, el hecho de que el vientre de la persona sea el lugar en el que se guarda el kime podría llevar a la conclusión de que la alimentación es también un factor a tener en cuenta. Lo que ingerimos va al estómago, por lo que la nutrición que mantenemos también influye a la hora de canalizar nuestras fuerzas en una ejecución determinada. La alimentación es, al final, la fuente que tenemos para conseguir energía, que será la adecuada si lo que ingerimos es también lo adecuado. Y el kime, como ya se ha dicho, es focalizar nuestra energía interior. De hecho, cabría destacar el hecho de que, siguiendo con el legado japonés, la palabra “kime” está compuesta por “ki”, que es el nombre que recibe tradicionalmente la energía universal que une a todos los seres vivos. Y el carácter japonés con el que se transcribe esta palabra (気) incluye también los símbolos utilizados para referirse a “aire” y a “arroz”. O lo que viene a ser lo mismo, a la respiración y a la alimentación.

Al final, parece innegable que el kime es un aspecto muy central en la vida de las personas. Aunque reciba nombres diferentes. Aunque ni siquiera seamos conscientes de ello.  

Por Sandra Bastián Serrano

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